jueves, 3 de julio de 2014

BLOQUE I: ANÁLISIS DEL LIBRO




¿Quién no soñó alguna vez con darle 

un mordisco a la luna?


¿A QUÉ SABE LA LUNA?


TEXTO E ILUSTRACIONES: Michael Grejniec



TÍTULO: ¿A qué sabe luna?



EDITORIAL: Kalandraka



FECHA 1ª EDICIÓN: 2006



IDIOMA: Español



TRADUCCIÓN: Carmen Barreiro



ISBN: 978-84-8464-564-1 



TÍTULO ORIGINAL EN ALEMÁN: Wie schmeckt der Mond?, Bohem Press, 1993






"Los animales querían saber a qué sabía la luna, pero por más que lo intentaban no podían descubrirlo porque no eran capaces de alcanzarla aunque se subieran a la montaña más alta del mundo e intentaran tocarla.


No obstante, se dieron cuenta de que formando una torre de animales llegarían a su objetivo. De este modo, la tortuga, el elefante, la jirafa, la cebra, el león, el zorro y el mono se suben unos encima de los otros, pero siguen sin poder saborearla.

Finalmente, un diminuto ratoncito escala la torre de animales y logra coger un trocito de la luna para saborearla. Una vez hecho esto, decide compartir su descubrimiento con todos aquellos que le ayudaron a alcanzar la luna."






Hipótesis previa sobre la edad de los receptores: 3-6 años.


Dentro del punto de formato, hablaremos sobre los aspectos editoriales como que la portada es atractiva y llama la atención de los niños, solo por el hecho de que lo primero que verían sería la cara de una luna redonda, feliz y amable, y después se darían cuenta de que una jirafa, con su cuello taaaaan largo intenta llegar a la luna. Es manejable y resistente porque tiene unas pastas duras y las páginas son del todo gruesas por lo tanto es seguro. Está encuadernado en cartoné y contiene 36 páginas a todo color. El tipo de letra que se utiliza es Trebuchet a un tamaño de 14-16 con un interlineado de 1.5 puntos.

"Las ilustraciones destacan por su estilo sencillo y cálido, a lo que contribuye el soporte sobre el que están realizadas, en papel-couché. La distribución de las imágenes y el texto, sobre fondo blanco, proporciona un gran equilibrio que potencia el efecto artístico del libro." Según la editorial Kalandraka y la verdad mejor no podría haberlo descrito. Aunque podría añadir que son limpias y sencillas, con muchos espacios vacíos y un permamente fondo negro con una luna burlona, con cara de pan, que contempla entretenida a unos seres que, empecinados, serán capaces de arrebatar un pedazo de esa sonrisa. Las ilustraciones reflejan el texto y secuencian la historia.






Lo que nos enseña este precioso libro es a darnos cuenta de la importancia de la cooperación para lograr un fin común, sin importar como es cada uno. Se ve muy bien como trata el tema de la generosidad, la solidaridad y los sueños compartidos.


En los niños no se encuentra una generosidad muy desarrollada, ya que no reconocen el valor de lo que tienen, ni la necesidad de los demás. Su sentido de posesión es muy fuerte ya que su mundo es egocéntrico. Por eso es necesario enseñarles estos valores ya que viven en un mundo rodeados de personas y deben aprender a actuar a favor del prójimo de una forma desinteresada y sin conseguir nada a cambio.


El autor utiliza la repetición constante de la misma frase -si te subes a mi espalda, tal vez...; si te subes a mi espalda, a lo mejor...; si te subes a mi espalda, es probable...- y la sucesión acumulativa de personajes, para construir la fábula. Esto que a primera vista parece tan simple hace que los niños pueda ir construyendo la historia al mismo tiempo que se va leyendo además que hace que los niños entren en ese juego de anticipación, de imaginar lo que está por venir, que tanto les gusta y se sienten atraídos por él.


Los personajes son unos simpáticos animales y una luna sonriente, burlona y un poco saltarina. Me ha sorprendido que el autor utilice a la tortuga como base para la torre y que ésta llame al elefante para que se suba a su caparazón igual que en el mito hindú que habla de como una tortuga sostiene a un elefante y éste, a su vez, sostiene el mundo.


Tras analizar el libro me he dado cuenta de que a pesar de que es una historia para contar a todos los niños es más recomendable para niños de 2º Ciclo de Educación Infantil y más concretamente para niños a partir de 5 años.


Como aclaración de ideas diré que se trata de un álbum ilustrado que despierta la fantasía y la curiosidad del niño, al tratarse de una historia no real, ya que no se puede alcanzar la luna ni descubrir a qué sabe.
El cuento es muy apropiado para los niños de esta edad porque aparecen animales humanizados y utiliza la repetición, que es un recurso muy importante para ellos, ya que les permite anticipar lo que va a suceder más adelante. Con el cuento se trabaja el tema de los animales, el concepto de encima y debajo, actitudes de ayuda y cooperación, el disfrute por la lectura y el fomento de la creatividad.


En mi aula se lo contaría a los niños puesto que me parece una bonita forma de hacerles reflexionar sobre valores como la ayuda a los demás y la fuerza de la unión, entre otros. Después de leérselo, les haría preguntas como:

  • ¿a que pensáis que sabe la luna? 
  • ¿creéis que si la tortuga no hubiese pedido ayuda hubiese conseguido llegar a la luna? 
  • ¿qué pasaría si el resto de animales no hubiera ayudado a la tortuga?

Me ha asombrado y complacido descubrir el mito hindú de la tortuga ya que me encanta la mitología y las leyendas.


Lamentablemente no descubrí este libro en mi infancia pero sé que me hubiese encantado tanto como ahora. Aunque tengo que admitir que, sin haberlo leído, en ocasiones, miraba a la luna y pensaba en lo fácil que sería estirar el brazo y poder agarrarla. Muchas noches me dormí mirándola y pensando cómo llegar hasta ella.


Una cosa que me gusta bastante de esta historia, que es mitad leyenda mitad fábula, es que en lugar de acabar con una simple moraleja, cierra con una bonita pregunta sobre cómo nuestra perspectiva afecta nuestra visión del mundo y nuestra interacción con él.





1 comentario:

  1. Bueno...no has respetado todos los aspectos a analizar ni has usado fuentes fiables para argumentar la adecuación del texto a los lectores.

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